Unas son adictas a los zapatos, otras a la ropa o las joyas y hay quien siente debilidad por los bolsos. Este complemento tan femenino, presente en múltiples variedades y estilos, no sólo se convierte en el amigo inseparable de la mujer, además de compañero de viaje y confesor de nuestras intimidades, ahora resulta que es un revelador de la personalidad.